RICARDO CASTRO, UNA VIDA DE TRABAJO Y MILITANCIA
Ricardo se fue de la mejor manera, o de la más envidiable manera con que una persona puede hacerlo, en paz con su conciencia.
Hable vía telefónica con Ricardo Castro, en las primeras jornadas de Septiembre del presente año. Es decir, una veintena de días antes de su fallecimiento. Me asombró y conmovió la homogénea claridad que tenía respecto a su salud, y a las ya, a esa altura, mínimas posibilidades de recuperación. Con una serenidad, que yo mismo no podía conservar ante su testimonio, me dijo que solo le quedaba apostar a la variante de la medicina alternativa “pero es solo una cuestión de fe, Eduardo, una ilusión” agregó con pasmosa y tranquila lucidez. Luego, durante su sepelio, tuve oportunidad de escuchar de labios de su señora esposa, el relato de sus últimos momentos, la manera que decidió como debía desarrollarse ese tramo final de su existencia. Su despedida de sus hijos y seres queridos, y el llamado de agradecimiento y despedida a los compañeros y amigos del sindicato, y al Secretario General, de quien además de amigo, y compartir la militancia gremial, era correligionario. El sentido relato de su esposa me ratificó lo que ya había percibido cuando hablé personalmente en la ocasión antedicha. Esta vez sentí que además de la lucidez, de la serenidad y valentía con que enfrentaba el momento más difícil de la vida de cualquier ser humano – el de la propia muerte – Ricardo Castro era alguien que se iba de la mejor manera, o de la más envidiable manera con que una persona puede hacerlo, en paz con su conciencia.
Había ingresado en 1979, como obrero en la Municipalidad de la Capital, en el área conocida como La Zona. En 1980, a raíz de sus estudios, Secundario completo, y por entonces ingresante como estudiante de Abogacía a la Universidad Católica, es convocado a ser empleado administrativo, y luego, por sus condiciones laborales y humanas, obtiene el rango de Inspector de Tránsito y Transporte, que por entonces se llamaba Vigilancia Municipal, y anteriormente Policía Municipal.
Luego es requerido, en virtud de la amplitud de sus conocimientos, por Oficina de Cultura, del municipio. No bien reingresa Damico al municipio, integra la Agrupación Juvenil de Municipales de la Lista Celeste y Blanca, transformándose por lo tanto en un activo militante de la interna del gremio, cuando la decisiva contienda electoral de 1983, que catapultó al poder del Sindicato a la mencionada lista. En 1984 fue elegido Delegado en cuarto lugar por el área Administrativa, que involucraba a todo el personal del edificio municipal. Siendo la tarea de Delegado muy pesada por entonces, pues había un bregar constante por recuperar muchos derechos perdidos ya sea por la ineficiencia o por la corrupción de la conducción vallejista, los que están en los primeros lugares de lucha, renuncian y pasa a ser Ricardo, el primer delegado administrativo. “Tenía la capacidad de dirigir una asamblea, pues se notaba al dirigirse a la audiencia que era alguien con conocimiento y convicción”, nos cuenta, alguien que fue compañero de lucha de él, Pascual Manchineles, que además nos cuenta que “por aquellos días el estatuto del gremio le daba facultad a los vocales y suplentes de asesorar a todas la subcomisiones. Pascual Manchineles, que era vocal titular de la Comisión Directiva, es nombrado Asesor de Cultura y Prensa, y lo lleva por pedido propio a Ricardo Castro como colaborador. Trabajamos arduamente y logramos, que el gremio y el municipio, hicieran tareas en conjunto, como, por ejemplo festivales de títeres en varios departamentos”. Años después es elegido, por lo efectivo de su desempeño como primer Delegado. En la parte política se incorpora a la Unión cívica Radical, ocupando cargos de conducción en la Junta de la Capital. Llega a ser Secretario Administrativo del SUOEM, durante los periodos 2003-2007 y 2007 a 2011. Otro aspecto de su vida es que acompaña a Damico y es cofundador de la línea interna del Partido Radical, llamada ARTURO ILLIA. También tuvo oportunidad de demostrar su talento como periodista, pues fue el creador del programa de la 99.3, junto con Antonio Cardozo, llamado LOS 19 MUNICIPIOS INFORMAN, acierto periodístico en cuanto todavía se encuentra en el aire. También fue conductor de radio, habiendo creado uno de los programas musicales más escuchado de la 99.3, llamado TU RECUERDO Y MI MUSICA. También fue Secretario de Relaciones Institucionales de la CTM. Y activo colaborador y comentarista político del Música y Comentarios a la Hora del Té, conducido por amigo Antonino Damico, como el programa matutino La mañana de todos.
Es mucho lo que el compañero Ricardo Castro ha hecho por el Sindicato Municipal, a los que lo conocimos nos queda el recuerdo y el invalorable ejemplo de su disposición a la lucha, su solidaridad, su trato afable, su honestidad, su sabiduría concreta y su templanza.
FRANCISCO EDUARDO RODRIGUEZ (CON LA COLABORACION DE PASCUAL MANCHINELES)