Editorial

DE COMO UNA VEZ MAS “GOLIAT” ENVISTE Y FRACASA

como una vez más “Goliat” enviste y fracasa.

                                    DE COMO UNA VEZ MAS “GOLIAT” ENVISTE Y FRACASA

Antonino D´Amico ingresó a la Municipalidad de la Ciudad de San Juan, en el año 1961, en condición de empleado administrativo. Casi de manera inmediata a pertenecer al plantel de empleados municipales, se enteró que era de manera inconsulta, ya afiliado al gremio Municipal. La convivencia insana que existía entre las autoridades políticas del municipio y la burocracia del gremio llamado SUOEM, permitía que fuera moneda corriente que el ingreso a la comuna significara de hecho la pertenencia al gremio municipal. Se trataba obviamente de una irregularidad de características despóticas pues la voluntad de los empleados era de tal forma absolutamente desconsiderada. No obstante, el joven empleado, que a su vez terminaba su carrera de bachiller, antes de iniciar sus estudios como abogado, conocedor, a raíz de sus tempranas inquietudes ciudadanas, de la real función en defensa del trabajador que debían cumplir las instituciones gremiales, decidió poner todo su empeño en luchar para que aquello que la teoría dice sobre el accionar sindical se llevara a cabo en el SUOEM. Con marcada independencia fue así poco a poco señalando las irregularidades, atropellos y actos de corrupción a que aquella dirigencia estaba acostumbrada. De esa manera logró que sus compañeros lo eligieran como Delegado por la Administración.  Eso significó que de inmediato se encendieran las alarmas del poder y que de manera inmediata se pusieran en funcionamiento los mecanismos de disuasión. Se lo acusó a cuatro voces de comunista, incluso de terrorista, tratando de generar dentro de la opinión corriente entre los municipales y fuera de ella, que se trataba de alguien peligroso. Como pese a poner todo el peso del aparato gremial en su contra, usando incluso sus influencias en el poder político y la prensa oficialista, los municipales más conscientes y combativos de entonces, se pusieron de su lado, creándose de esa manera,  una fuerte vanguardia progresista, que comenzaba a amenazar aquel inmenso e inescrupuloso poder gremial.  Como la calumnia no funcionaba se intentó suspenderle y hasta echarlo de la institución acusándolo de no respetar las decisiones que aquella conducción tomaba, violando los estatutos que debían regirlos. Como las acusaciones eran infundadas y estaban sostenidas solo por el afán autoritario de la dirigencia, el perseguido joven luchador, pudo encontrar el respaldo de un espacio que por aquellos tiempos la burocracia no alcanzaba a influenciar, el de la justicia. El por entonces Delegado, acompañado por un puñado de valientes trabajadores que al fin veían encarnarse sus pretensiones de un gremialismo sano y auténticamente representativo, consigue armar una lista y disputar exitosamente, en el periodo democrático del 73 al 76, la conducción de la mutual del SUOEM. Su triunfo generó el espanto en la cobarde y cada vez más desautorizada conducción, que comenzó a perder la confianza que le daban el manejo irrestricto de las finanzas sindicales, como sus contactos con el resto del sindicalismo y con el poder político. La transparencia y la ejecutividad demostrada en poco tiempo por la flamante conducción de la mutual, puso de nuevo en acción su inescrupolosidad. Se intervino la mutual que por sus logros significaba una amenaza para la totalidad de su poder, y recrudeció la calumnia, incluso el ataque físico hacía D´Amico y el valeroso grupo que lo acompañaba. Eran los años en que el terrorismo de ambos signos sembraba terror en el país. Tanto era a esta altura el temor que aquella pléyade de luchadores generaba que se llegó a planificar un ataque armado en la zona del Villicum, por donde D´Amico y sus acompañantes debían pasar rumbo a Calingasta. El criminal atentado fue evitado merced a que un informe policial llegó a último momento cuando, las hasta entonces inconscientes “victimas”, iban ya en camino. Vino luego el golpe de estado, y a los siniestros y temerosos burócratas, no les tembló el pulso para señalar, ante el poder militar, sediento de sangre subversiva, al atrevido dirigente, que por entonces se había convertido ya en abogado, de ser miembro de una de las organizaciones armadas de izquierda. Los militares desconocedores de la realidad sindical y política de la provincia, y valiéndose de los informes mentirosos del D2 de la Policía de San Juan dominada por Grasssi y Susini, pisaron el palito y cometieron el error, que pudo ser considerando la época fatal y definitivo, de confinar en prisión al joven abogados. A ese nivel de infamia habían llegado a operar aquellos detentadores del poder del gremio municipal en sus intentos de derrumbar a quien veían como una amenaza a sus nefastos intereses. Cuando los militares pudieron averiguar algo de la trayectoria del detenido (a través de los informes del Juzgado Federal cuyo titular era el Dr. Garcia, de la Policía Federal, del Rector de la Universidad Católica de Cuyo, y de los Servicios de Inteligencia del Ejecutivo y de Gendarmería) se dieron cuenta del error cometido y procedieron a liberarlo. D´Amico, haciendo uso de sus derechos, les inicio juicio por haberlo detenido indebidamente, logrando que la justicia reconociera favorablemente su demanda. Acto singular y valiente, si consideramos que por entonces nadie se animaba a contrariar al inmenso poder militar. Totalmente limpio su legajo, debió ser reincorporado a su lugar como empleado municipal. Seguramente fue ese un triste día para los burócratas, es decir cuando vieron que su más temible enemigo retornaba a su puesto de lucha. Para colmo, por entonces, a fines de los años setenta, el lado oscuro de sus accionar en el sindicato se ponía cada vez más en evidencia. Una gigantesca estafa se descubrió con relación a retenciones que por un coseguro de salud se hacían a los trabajadores, y que no coincidían con la cantidad de dinero que el gremio entregaba a la OS (Asoc. De Obras Sociales). Es decir que los trabajadores eran estafados mediante ese escandaloso fraude descubierto gracias a la investigación del Asesor Letrado del Municipio de 9 de Julio Dr. Videla.   El gremio fue intervenido, y el vallejismo, además del inmenso desprestigio en que ya estaba envuelto perdió la posibilidad de utilizar para el fraude el aparato del gremio. Las posibilidades de que fueran derrotados se acrecían. Recurriendo a sus poderosos contactos con el poder político, los aterrorizados dirigentes lograron que el conductor de la ahora llamada Lista Celeste y Blanca fuera nuevamente despedido, y nuevamente fue la justicia la que dictaminó de la transparencia del accionar del nuevamente acusado y ya a la vista promisorio dirigente. Nuevamente reincorporado se empeña, con su pequeño grupo de por entonces de animados militantes, nuevamente en la lucha gremial, esta vez con más ánimo, pues en el poder del sindicato había un interventor militar colocado por Gendarmeria Sargento Gilberto Sanchez, que daba muestras claras de imparcialidad y porque el descredito de la dirigencia a raíz del estallido del escándalo de la estafa a  la Obra Social era  completo. Igual, el vallejismo consigue un éxito al no permitirle ser candidato, mediante un artilugio “legal” incorporado al estatuto que por entonces regia al SUOEM. No sirvió de nada, de todas formas, la lista Celeste y Blanca, bajo la titularidad de Epifanio Romero se alzó con un categórico triunfo en casi todos los municipios. Se inició a partir de entonces una revolucionaria transformación en el modo de hacer y de entender la tarea gremial. Se puso en marcha en lo institucional un vigoroso sistema de transparentar la actividad. La democratización real de la toma de decisiones, la efientización y el rendimiento pleno de los aportes de los afiliados. La ampliación y mejora de los espacios para comodidad del municipal, y para uso amplio y limpio de la comunidad toda.  La creación de una farmacia propia, de consultorios, del Instituto de Medicina Preventiva Dr. Ruiz Aguilar,  de un instituto de derecho llamado Mons. Francisco Manfredi.   La defensa a rajatabla de los intereses económicos y profesionales de los afiliados, sin fijarse en banderías, sin especulación política de por medio. La creación de un potente instrumento de empoderamiento del trabajador como lo es la 99.3. El logro, en cinco municipios de la provincia, inédito en el resto del país, de la instalación de cinco convenios colectivos de trabajo (conseguidos con el apoyo de Leopoldo Bravo. Pedro Mestre en Rawson firmó el primero, Americo Martinez de Santa Lucía, el segundo, ambos bloquistas, el tercero fue firmado por Arturo Velert Radical de Pocito, el cuarto por J Caselles de Capital, bloquista, y el quinto por F. Sanchez, de Jáchal) .  Últimamente la invención del FASTRAM, un invalorable instrumento para la ayuda económica financiado por los propios trabajadores, totalmente alejado de la especulación y la usura. La existencia de una conducción a la que no hay que rastrear ni pedir audiencias para plantearle los problemas, ni sortear oficinas ni puertas blindadas, sino que está a mano de cualquier afiliado, y basta acercarse al sindicato para encontrarla.   Es decir, a partir de 1983, mediante la nueva conducción, se transformó el sindicato en un faro de luz que mostraba a la comunidad toda que la corrupción y patoterismo, y la burocracia no son las únicas maneras hacer gremialismo. Pero esa transformación no era ni podía hacerse sin costos. En cuanto, no solo había significado el desplazamiento de una conducción, sino que con el ejemplo que irradiaba generaba el rechazo de todos aquellos que transitaban por el mismo camino equivocado. En cuanto al poder político es claro que, salvo honrosas excepciones, lamentablemente cada vez menos frecuentes,  prefiere negociar o lidiar con conducciones desautorizadas por sus afiliados y la comunidad, y  orientadas a tratar o negociar privilegiando sus intereses económicos o políticos en juego, antes que la voluntad de quienes representan. Es por ello que el encono de estos poderes sindicales, como UPCN y  políticos de todos los signos, se empeñó  desde el advenimiento de la Celeste y Blanca a la conducción del SUOEM, en el repetido intento por extirparla de ese lugar. Usando los viejos métodos de calumniar, perseguir, amenazar, usando para más no solo a la prensa sino también a la justicia. Es así, una y otra vez, desde que D´Amico conduce el gremio Municipal, la espuria alianza de buena parte del poder político y el falso gremialismo de UPCN, han intentado infructuosamente desplazarlo del lugar en donde la voluntad de los municipales lo ha puesto, y donde, gracias a su conciencia y comprensión de los intereses en juego, se esfuerzan por mantenerlo. Porque ellos saben, que no se trata de un hombre, se trata de ideario democrático, constitucional, y progresista, y de la puesta en práctica de ese ideario, no de su mera declaración. Eso está en juego, no un nombre, o un partido, sino una conducta, que al poder avergüenza e incómoda. Es tanto el odio que esa conducta genera, que pese a los múltiples traspiés que sufren en su intento de demolerla, y que aquí brevemente hemos historiado, vuelven una y otra vez a intentarlo. Cada vez más inescrupulosos, metiéndose últimamente con el ataque vil a la misma familia del conductor. Pero como ha pasado ya en  innumerables ocasiones no lo lograran, porque tanto los municipales como gran parte de la comunidad sabe quien está de un lado y quien del otro, sabe que detrás de esas patrañas y calumnias contra un hombre, está la pretensión de acabar con los únicos convenios colectivos que existen a nivel estatal en Latinoamérica, está el a callamiento de un medio como la 99.3, la destrucción de la democracia sindical, está el acabar con el ejemplo de que sin grandes recursos, valiéndose del arma de la honestidad, se pueden hacer muchas cosas valiosas en una institución.

Francisco Rodriguez.               

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