FASTRAM O LA INVENCION DE UNA BARRERA CONTRA LA USURA
FASTRAM O LA INVENCION DE UNA BARRERA CONTRA LA USURA
FASTRAM O LA INVENCION DE UNA BARRERA CONTRA LA USURA
“Con usura
No llega lana al mercado
No vale nada la oveja con usura.
Usura es un parasito
mella la aguja en manos de la doncella
y paraliza el talento del que hila”
Ezra Pound – escritor norteamericano- Poema contra la usura.
La usura no es nueva en el mundo, existe quizás desde que existe el dinero. Pensadores de la antigüedad, como Aristóteles, ya la condenaban porque su práctica significaba una injusticia, que podía llevar a quien caía en sus redes a incluso hasta la esclavización de su persona. También ha sido condenada por pensadores de los más diversos credos. Ella es el símbolo de la ambición desmedida e inhumana. De la búsqueda o del logro del máximo interés, o riqueza, más allá de las consecuencias que ello pueda acarrear a quienes tengan la desdicha de caer en su a veces invisible pero, eso sí, siempre acerada telaraña. Los bancos son y han sido tradicionalmente las instituciones, que a la sombra de una legalidad creada para su enriquecimiento, la han ejercido aprovechándose, de las necesidades a menudo imperiosas del pueblo trabajador. Lo que acabamos de decir es letra sabida por todos y no conlleva novedad alguna. Lo nuevo es que, en nuestra época, no sean los bancos, es decir las instituciones financieras propiamente dichas, las que lleven adelante este atentado contra el trabajo, como bien dice el poema que hemos colocado de epígrafe, sino que ahora ella, la usura, ha encontrado medios adecuados de embozarse para lograr sus objetivos siniestros. Es así que, donde menos el trabajador lo espera, hace su aparición el tentáculo estrangulador de la usura. Tenemos entonces que instituciones nobles en su origen, que han sido creadas para la defensa del oprimido, o como un armadura destinada a su protección, son usadas con un sentido contrario al de su origen, usadas en realidad, para profundizar el saqueo de sus ya escasos bienes personales. Esto ocurre con algunos supuestos “gremios” que, pretextando ayudar al trabajador a lograr llegar sin apremios a fin de mes, o a pagar sus deudas inevitablemente acumuladas por el bajo nivel de ingresos que padecen. Nivel de ingreso que en el estado se ve menguado justamente por la inacción gremial de estos falsos sindicalistas (hablamos en relación al estado provincial y a los municipios de UPCN), que a la vez que contribuyen a desmejorar los ingresos de los trabajadores, aparecen ante ellos con la falsa solución de los prestamos usurarios, entregados de inmediato, a las elevadas tazas del mercado financiero, con quien dichos “gremios” trabajan en conjunto. De esta manera consiguen encadenar casi de por vida al trabajador con una deuda que por estar inscripta en la lógica despiadada de la banca comercial, se torna generalmente interminable. El SUOEM, se ve enfrentado por lo tanto en su lucha diaria por la dignidad del trabajador no solo contra aquellos funcionarios o políticos que desconocen o no les importa atropellar la legalidad, ni les importa la calidad del servicio que deben otorgar, para lo que es necesario el bienestar del trabajador, sino que tienen que lidiar con la traición de esta pseudo dirigencia, que como explicamos anteriormente, tiene como programa absoluto debilitar el poder del trabajador, del sano gremialismo, junto con el de engordar la cuenta bancaria de sus principales dirigentes. Una cosa va atada a la otra, y de esto deben hacer conciencia los municipales: el gremialismo financista necesita trabajadores empobrecidos para poder ejercer con más facilidad su condición de gran prestamista. Por eso, el gremio Municipal, como parte de su lucha, en la defensa del ingreso genuino del trabajador, ha ideado, luego de larga y concienzuda investigación económica, un sistema de ayuda al trabajador municipal, que a la vez que le permita, acceder a algún necesario gasto extraordinario, le impida caer en la telaraña desesperante en que quiere entramparlo la usura gremial. Un sistema basado en la confianza y en la solidaridad del trabajador, llamado FASTRAM (Fondo de Asistencia Solidaria de los Trabajadores Municipales), y que le permite sin tener que recurrir al “auxilio” mentiroso del capital privado, sosteniéndose por si mismo. Y esto se hace mediante un sistema de capitalización voluntaria (en el que el trabajador es dueño de sus aportes), en el que los fondos, bajo control estricto de La Comision Directiva y la Comision Revisora de Cuentas del gremio, sirven para asistir al necesitado impidiéndolo, y esto es lo fundamental, que éste resuelva falsamente un problema generándose uno de mayor envergadura. Que es lo que la usura ocasiona. Para que esto no ocurra el FASTRAM le cobra al afiliado un interés que permita la continuidad del sistema de asistencia creado. En síntesis, tiene el sistema que el SUOEM provee a sus afiliados los siguientes beneficios: 1 Impedir el sobreendeudamiento del trabajador. Reforzar la conciencia solidaria, que fue la base originaria de la existencia gremial. 3- permitirle a la larga, al aportante, un ahorro consistente, aún en épocas de crisis. 4- es el Fastram una barrera al nefasto poder financiero y 5- Crea también una barrera a la división de la fuerza laboral.
Esta claro entonces que la lucha contra la usura que el SUOEM emprende con la creación de este instrumento está más allá de ser solo un tema económico y abarca la totalidad de la lucha gremial en defensa de los intereses y de la dignidad del trabajador municipal.
FRANCISCO EDUARDO RODRIGUEZ