Leandro Hipólito Illia: “En política se puede hacer cualquier cosa, menos improvisar”
Entrevista al reconocido dirigente e hijo del ex Presidente Arturo Umberto Illia
Su padre es un orgullo, rescatando la figura, la honestidad. En el año 1978 tuve la suerte de estar con su padre, tres horas reunidos en el Hotel Bristol de la Provincia de San Juan. Fue una experiencia inolvidable, pero lamentablemente no pude registrar el momento con una foto o una grabación. Yo era un militante radical y todavía lo soy. Producto de la censura que padecía el gremio municipal en los distintos medios sanjuaninos, decidimos crear la Radio Municipal; y en honor a su padre la bautizamos como FM 99.3 Presidente Arturo Umberto Illia, que tiene ya 12 años. Tenemos un libro de cabecera que es el fascículo 26 de política argentina, presidencia de radicales, donde describe la presidencia de su padre.
Leandro Hipólito Illia: Le agradezco mucho y lo felicito por la radio. Para mí, es un orgullo ser hijo de Arturo Umberto Illia y me alegra que la figura de mi padre haya trascendido los límites del radicalismo para convertirse en un ícono nacional, en donde todos tienen un muy buen recuerdo de él. Puedo mencionar también que tuve la suerte de acompañarlo en la época donde él fue gobernador de Córdoba sin proscripciones en la provincia y luego como Presidente de la Nación.
-¿Qué opina del papel que tiene el radicalismo actualmente?
LHI: En este aspecto soy muy autocrítico del partido, me parece que el radicalismo debería tener otro rol en todo el territorio nacional, haciendo historia. Pero lamentablemente a los dirigentes actuales no les interesa la historia. Por las malas conducciones, el partido se ha ido alejando de la gente, perdiendo la convicción, los principios y la ideología humanista que tanto lo destacaba. Lo importante de Don Arturo, más allá de la honestidad, de los actos de gobierno y demás, es la honestidad intelectual. El defendió a rajatabla la defensa de la soberanía nacional con las decisiones que él tomó cuando asumió como presidente para con su pueblo, que son: la ley de contratos petroleros, la ley de medicamentos que protegió a los argentinos; hoy se pone el cepo cambiario y por otro lado se va en concepto de royal, de marcas y patentes, miles y millones de dólares por los medicamentos truchos que estamos pagando. Además de esto, las libertades que dio, ni un solo día en estado de sitio, fue el único gobierno que jamás persiguió a nadie, ni se reprimió. También hubo absoluta libertad de prensa. Es más, todos los medios que existen ahora en ese tiempo se mofaron de eso y junto con el golpe militar que destituyó a mi padre, fueron determinantes para que ocurriera esto. Recuerdo que una vez me dijo “No les tengo miedo a los de afuera, les tengo miedo a los de adentro que entregan el país”. Y eso es lo que la Unión Cívica Radical no está diciendo actualmente. Más allá de las apetencias personales que cualquiera puede tener, hay que poner por delante el país y sus intereses, que lamentablemente no veo hoy encarnado en ningún candidato a presidente. El Radicalismo ha ido perdiendo el sentido de la pertenencia por el partido. Todos se han ido, han venido, vuelven, se vuelven a ir; mucho egoísmo e individualismo.
-Dentro de poco se cumple la fecha del golpe militar a su padre, ¿Qué hace en esa fecha?
LHI: Hago charlas en algunos puntos del país hablando del tema. Es muy importante que sepa la audiencia que se truncó una posibilidad histórica para la nación. Separó la deuda legítima de la ilegítima de la deuda externa. La deuda externa se redujo de 3.370 millones de dólares a 2.580. Y estaba programado que si el gobierno seguía un año y medio más, la Argentina pasaba a ser acreedor internacional. Esto no se dice, pero cuando tengo oportunidad de hablar con nuevas generaciones, se los explico para que entiendan que en política se puede hacer cualquier cosa, menos improvisar. El presupuesto más alto durante su presidencia lo tuvo en educación porque sin ella el país está a la deriva. Tuvo el 26% del PBI. En dos años y tres meses se logró hacer todo eso, imagínese si el gobierno continuaba. Después en política internacional fue el primer gobierno en obligar a Gran Bretaña a discutir el tema de la soberanía de Malvinas en las Naciones Unidas. Arturo lo hizo estratégicamente, lo habló con uno de los miembros más importantes de los países no alineados, y en esa reunión se pudo ganar la votación en Naciones Unidas para discutir el tema de la soberanía nacional. Si Don Arturo continuaba seis meses más se hubiera llegado a un acuerdo sobre el tema de soberanía. Fíjese lo que el país se hubiera ahorrado.
-Los índices en su gobierno nunca fueron igualados ni superados por ningún otro presidente...
LHI: Mire, otro dato que le puedo contar es que una de las primeras audiencias que le piden a mi padre es de los miembros de la Corte Suprema de Justicia. Siempre La Corte Suprema estaba acostumbrada a presentarle la renuncia al nuevo presidente de la república. Fue así que lo fueron a ver; recuerdo que estaba Orgaz, entre otros grandes juristas nacionales, y ellos le presentaron la renuncia. Mi padre les dijo: “Por qué me presentan la renuncia”. “De ninguna manera”. “No sólo les rechazo la renuncia sino que ustedes tienen que seguir porque yo voy a respetar las instituciones de la Argentina”. “Al primero que tienen que juzgar si se hace algo mal es a mí”. Eso le dice Arturo, presidente de la Argentina a la Corte Suprema de Justicia.
¿Qué se puede hacer para salir de la crisis que atraviesa el país?
Bueno, es un poco lo que Arturo ha enseñado a través de su obra. La Argentina debe ser un país igualitario, descentralizado y federal como lo fue la presidencia de Arturo Umberto Illia donde respetaba a todos los gobernadores de distinto signo político. Tenía el mismo trato con todos, y le diría hasta que mejor trato con los radicales de aquel momento. Este país necesita de un radicalismo reconstruido, honesto, programático con la gente.
Página 166-167 del libro política argentina, presidencia de radicales:
En el momento que lo destituyeron, el Coronel Perlinger le dice a su padre: Tendremos que usar la fuerza...
Illia: Es lo único que tienen...
Perlinger: Dos oficiales a custodiar al Dr. Ilia, los demás desalojen el salón. Su integridad física está asegurada, pero no podré decir lo mismo de las personas que se encuentran con usted. Ellos serán desalojados por la fuerza.
Ilia: su conciencia le va a reprochar lo que está haciendo y dirigiéndose a los policías les dijo: A muchos de ustedes les dará vergüenza cumplir con estas órdenes indignas de quien ni siquiera es su jefe. Acuérdense que cuando acuesten a sus hijos lo que hicieron en este momento sentirán vergüenza. Los policías no pudieron acercarse a Iñia, rodeados por sus colaboradores, todos bajaron por las escaleras, seguidos por la vigilancia en sus lanzagases. Estaban en la vereda a las 7:40, saludado por pequeños grupos de ciudadanos. Cinco minutos después, Ilia acompañado por el codam angrup, se tomó un taxi para llegar a la casa de su hermano. Ilia anduvo todo el tiempo de su gobierno exponiendo las virtudes de la institucionalidad y las ventajas de la República. Muchos de los que se conjuraron para derribar al gobierno en 1966, hicieron contracción pública de sus faltas. El país que balconeó la historia sin emoción e indiferencia. El estaba lejos, incapaz de imaginar la magnitud del drama que comenzaba a explayarse. Antes de la llegada de los arrepentimientos, avanzó la época de la demolición de los derechos, de la coacción de las ideas, de la evaporación de las garantías. Illia comprendía muy bien por qué en la madrugada del 28 de junio señalaba la constitución de la republica como fuente riguroso de un poder que no podía ser ejercida con excesos. Apuntaba el dedo índice hacia ese libro, mientras los militares apuntaban sus cañones hacia la Casa de Gobierno. A partir de aquel día, hubo presos que no conocieron a sus jueces. Hubo dineros que nunca se supo a donde se escurrieron. Hubo deudos que nunca pudieron encontrar a sus muertos. La sociedad argentina fue incapaz de asumir un compromiso con la Constitución y contó co los que se esmeraron para que no se familiarizara con la legalidad. Esa sociedad asistió al despido de Ilia con desprecio real por la República que se quebraba, y recibió con afecto al poder agresivo y arbitrario que se instalaba. Ilia murió el 18 de enero de 1983. Fue llorado, pero la Argentina acumulaba tanto motivo de llanto que entró en duelo, no por el ciudadano que partía sino por las cosas que había perdido, un poco por no quererla y otro poco por no saber defenderla. Tiempo después hubo una carta de arrepentimiento de Perlinger sobre lo que había hecho. En ella dice que se arrepiente de lo que hizo y que ahí recibió la primera lección histórica de un verdadero demócrata que era Arturo Umberto Illia. Este es el resumen final que hace Pedro Sánchez, el historiador que escribió este libro.