Nacional Escuchar artículo

Un “reformismo” neocolonial

La verdad acecha a la falacia. Día tras día se corre el velo del “reformismo” de las derechas mileístas. Las autodenominadas reformas, en realidad, son contrarreformas que, a pesar de sus envol...

Un “reformismo” neocolonial

La verdad acecha a la falacia. Día tras día se corre el velo del “reformismo” de las derechas mileístas. Las autodenominadas reformas, en realidad, son contrarreformas que, a pesar de sus envol...

La verdad acecha a la falacia. Día tras día se corre el velo del “reformismo” de las derechas mileístas. Las autodenominadas reformas, en realidad, son contrarreformas que, a pesar de sus envoltorios modernos, no logran ocultar su esencia retardataria y su hedor a rancio. La ley de extranjerización de tierras es la más flagrante de ese proyecto. El relato fue eficaz para engañar a la opinión pública, o sea, mentirle al pueblo, instrumentando leyes y decretos que atentan contra la vida cotidiana de la ciudadanía y sus perspectivas futuras. Ese dispositivo político-cultural viene hiriendo los intereses soberanos, es decir, al pueblo como colectivo nacional. La mentada reforma laboral, votada por las derechas y algunos “amigables” peronistas, es un ejemplo que nos retrotrae a épocas históricas superadas. Las luchas obreras de las primeras décadas del siglo XX lograron la jornada de 8 horas en 1929, conquista que ahora “los reformistas” intentan conculcar. Ya en 1902 se abrieron paso con la Ley Cané 4.144 de expulsión de extranjeros, generadora del clima xenófobo funcional a la coerción cultural y la represión política. El antecedente es oportuno, ya que inspira a las actuales ultraderechas en sus renovados afanes de cancelar la residencia de extranjeros “indeseables” y establecer arancelamientos a los estudiantes de países hermanos. La ley contrarreformista nos remite a épocas preperonistas, ya que durante las primeras presidencias de Perón y Evita se generó el mayor avance histórico en materia de derechos para los trabajadores. Los ataques a la universidad y la escuela pública también intentan cambiar su sentido de progreso social; de allí que se niegue la Ley 1420 de inspiración sarmientina, se rechace la notable experiencia de los reformistas del 18 y la universidad gratuita del peronismo. Esos logros históricos se pusieron en juego en el Cordobazo de 1969 bajo el lema: “¡Obreros y estudiantes, unidos adelante!”.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/2026/08/07/un-reformismo-neocolonial/

Volver arriba