Luchas del 2026 hacia el 2027
Las derrotas parlamentarias, potenciadas por las manifestaciones en las calles e impulsadas por el viento antiinglés malvinero del trapo de la muchachada futbolera, transformaron el desconcierto pasi...
Las derrotas parlamentarias, potenciadas por las manifestaciones en las calles e impulsadas por el viento antiinglés malvinero del trapo de la muchachada futbolera, transformaron el desconcierto pasivo de una parte del pueblo en disconformidad y rechazo a Milei. Su catalizador fue el intento de extranjerización de nuestras tierras y la desnudez del grotesco disfraz de “inviolabilidad de la propiedad privada”, solo imaginable desde un extravío, hijo de la soberbia. Entonces, primera gran derrota. Al día siguiente, el envión nacionalista se cargó el despropósito de la Ley de Manejo del Fuego que protegía a los especuladores fabricantes de incendios. Su impacto en la política fue inmediato. El establishment salió a acelerar algún tipo de acuerdo electoral entre sus variantes: centro derecha, derechas y ultraderechas. Como siempre, las diversas fracciones del poder económico-cultural-mediático que se disputan la representación y el reparto de la “gobernabilidad” fueron interpeladas para que tengan “grandeza” en pos de sostener su propósito esencial: blindar el modelo, para lo cual resulta imprescindible unirse en torno a su principal representante hasta el momento: Milei y su hermana, a quienes obviamente bancan D.Trump y el FMI. La oposición también reaccionó ante la derrota mileísta proveniente del cambio de actitud en franjas importantes de la sociedad, las calles y plazas de todo el país rebeladas contra la extranjerización de tierras. Complementariamente, influyó la sedimentación que se fue acumulando desde las grandes movilizaciones de los últimos meses: cientos de miles el 24 de marzo, las dos movilizaciones multitudinarias feministas, otros cientos de miles de universitarios, las sindicales del 1° de mayo, las de científicos y docentes y las decenas, centenares, de resistencias en toda la geografía del país. Otro elemento insoslayable es el relevante papel político de los obispos católicos convocando en diversas oportunidades y ante la multitud en San Cayetano a “no resignarse”, y la crítica a “una clase dirigente que a veces parece mirar para otro lado y poner la energía en debates estériles que no le resuelven la vida a nadie”.
Fuente: https://www.pagina12.com.ar/2026/08/20/luchas-del-2026-hacia-el-2027/